Los amantes del queso lo saben: en algún momento quieres añadirlo a todo. Y cuando tienes entre manos una base ligera, fragante y altamente digerible como la pinsa de Di Marco, la idea de combinarla con uno (o varios) quesos se convierte en una tentación irresistible.
Pinsa y quesos: una combinación ganadora
Pinsa e formaggi es una combinación ganadora por muchos motivos. Es rápida de preparar, satisfactoria y personalizable. Pero sobre todo, se adapta a muchos estilos distintos: puedes apostar por el sabor suave y fundente de la mozzarella, elegir quesos cremosos y aromáticos como el gorgonzola o el stracchino, o crear auténticas recetas “de horno” con combinaciones más elaboradas.
Todo depende de elegir los quesos adecuados. Y de saber dosificarlos, porque la línea entre cremoso y pesado es muy fina. Aquí algunos consejos útiles.
¿Qué quesos usar en la pinsa?
La regla básica es que no se puede —o mejor dicho, no se debería— improvisar. No todos los quesos funcionan igual en una pinsa. Algunos se funden bien, otros aportan sabor y otros generan contraste. La clave es el equilibrio entre estos tres elementos:
- Quesos fundentes: mozzarella, scamorza, provola. La base perfecta, porque crean la cremosidad que esperamos en el primer bocado.
- Quesos aromáticos: gorgonzola, taleggio, fontina. Con mucho carácter, deben usarse con moderación, pero marcan la diferencia.
- Quesos frescos: stracchino, burrata, ricotta. Se añaden al final de la cocción o en frío, aportan suavidad, contraste y un sabor característico.
¿Un pequeño truco? Mezclar siempre un queso suave con uno más fuerte para lograr un resultado armónico. Y nunca exagerar con la cantidad: la base de la pinsa es ligera, no debe sobrecargarse.
Tres recetas de pinsa con queso (más una para recordar)
¿Con ganas de algo cremoso pero no trivial? Aquí tienes tres ideas fáciles de replicar. La protagonista, por supuesto, es la pinsa de cuatro quesos.
Pinsa de 4 quesos: la receta reina
Es un comfort food, pero también una de las combinaciones más delicadas de equilibrar. Una buena pinsa de 4 quesos debe ser golosa, fundente, sabrosa pero nunca demasiado pesada. Aquí una combinación que funciona de verdad:
- Mozzarella fiordilatte: base neutra, fundente, aguanta bien la cocción;
- Gorgonzola dulce: aporta cremosidad y una nota aromática marcada;
- Fontina o taleggio: aroma y estructura, se funden perfectamente;
- Virutas de Parmigiano Reggiano: para un toque salado y crujiente en la superficie.
Se hornea la pinsa con mozzarella, fontina y gorgonzola en trozos. Al sacarla, se añaden las virutas de parmesano. Si quieres un toque extra crujiente, completa con algunas nueces troceadas.
¿Por qué es especial? Porque une cuatro identidades distintas en una única armonía. Solo hay que elegir quesos de calidad y respetar los tiempos de cocción. En 5 minutos tienes un plato de aplauso.
Pinsa con stracchino, jamón cocido y pimienta negra
Una combinación tan sencilla como querida. La base se unta con stracchino (mejor en frío, después de hornear la pinsa), luego se añaden lonchas de jamón cocido y una buena molienda de pimienta negra.
¿Qué la hace única? La dulzura del jamón y la cremosidad del stracchino, con ese toque picante que marca la diferencia. Perfecta para un almuerzo rápido pero sabroso.
Pinsa con burrata y virutas de grana
Aquí se juega con el contraste caliente-frío. Hornea la pinsa con un chorrito de aceite y un poco de mozzarella ligera. Una vez fuera del horno, añade en el centro una burrata fresca y completa con virutas de grana y unas hojas de albahaca.
¿Cuándo proponerla? Siempre que quieras impresionar con poco. Elegante, fresca, satisfactoria.
Pinsa y quesos: cremosidad sin exceso
¿Queso y ligereza pueden convivir? Sí, si eliges bien. Estas recetas lo demuestran: fundentes pero equilibradas, ricas pero nunca excesivas. La pinsa de 4 quesos es solo el inicio: puedes variar las combinaciones, añadir un ingrediente dulce o crujiente, o quedarte en lo clásico. Basta con una base de calidad y dejar que el queso hable.









