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Pinsa con setas: cuando la sencillez se encuentra con el sabor

No hace falta inventar combinaciones extrañas para sorprender: a veces basta con apostar por ingredientes que funcionan por sí solos y que dan lo mejor de sí cuando se tratan con respeto. Es el caso de las setas —ya sean champiñones, porcini o variadas— y de su extraordinaria capacidad para transformar una simple pinsa en algo especial.

Pinsa e funghi es un clásico que nunca cansa. Pero para hacerla bien hacen falta dos cosas: una base ligera, crujiente y de alta digestibilidad como la de Di Marco, y un relleno que potencie la materia prima sin cubrirla. Nada de salsas pesadas ni combinaciones forzadas: aquí ganan la sencillez, la estacionalidad y el equilibrio. Incluso cuando se añade algo más —como jamón o quesos suaves—, el secreto es siempre el mismo: dejar que la seta sea la protagonista.

Cómo usar setas en la pinsa: ¿frescas, cocinadas o en aceite?

Lo bonito de la pinsa e funghi es que puedes personalizarla de mil maneras, incluso partiendo del mismo ingrediente. Las setas se prestan a distintas preparaciones, cada una con sus propias características.

Setas frescas crudas

Los champiñones o porcini jóvenes pueden usarse crudos, cortados muy finos. Pero cuidado: no todas las setas son aptas y, sobre todo, deben ser de calidad y consumirse muy frescas.

Setas salteadas

La opción más común y versátil. Basta con cocinarlas en sartén con un poco de aceite, ajo y perejil. Funcionan bien con casi cualquier combinación, no sueltan agua al cocinarse y aportan aroma al instante.

Setas en aceite

Cómodas y listas para usar, añaden un toque más intenso. Es importante escurrirlas bien y dosificarlas con cuidado para no cubrir los demás sabores.

Setas secas

Ideales para un sabor más potente, especialmente los porcini. Solo hay que ponerlas en remojo en agua tibia, escurrirlas y saltearlas en sartén. El líquido de remojo (filtrado) puede reutilizarse en pequeñas cantidades para intensificar el aroma.

En definitiva, elige la versión según la estación, el tiempo disponible o el efecto que quieras lograr. La única regla: no excederse. Con las setas, la pinsa siempre se juega en el equilibrio.

Cinco recetas de pinsa con setas

La base no cambia: una pinsa Di Marco lista en 5 minutos, para completar con ingredientes frescos y bien seleccionados. Con pocos pasos, el resultado está listo. Aquí nuestras propuestas.

Pinsa con champiñones y mozzarella

Se empieza con el gran clásico. Prehornea ligeramente la base, añade una buena cantidad de champiñones salteados (mejor si son frescos, con un poco de ajo y perejil) y mozzarella fiordilatte en cubos. Un chorrito de aceite de oliva virgen extra, unos minutos en el horno y la cena está lista.

¿Por qué probarla? Porque es la versión básica: sencilla pero eficaz. Perfecta para quienes prefieren sabores delicados.

Pinsa con jamón y setas

Una combinación atemporal. Tras hornear la pinsa con mozzarella y setas (champiñones o variadas), añade en crudo unas lonchas finas de jamón cocido. El contraste entre el calor de la pinsa y la suavidad del jamón crea una combinación irresistible.

¿Cuándo proponerla? Siempre: desde una cena rápida hasta un almuerzo de domingo, el éxito está asegurado.

Pinsa con porcini y burrata

Subimos de nivel. Los porcini —frescos si es temporada, o secos— aportan un aroma e intensidad únicos. Tras saltearlos brevemente, colócalos sobre la pinsa caliente y completa con burrata fresca, añadida solo al final de la cocción.

¿El resultado? Una pinsa gourmet, perfecta para sorprender a los invitados o para disfrutar de algo especial.

Pinsa con setas variadas y scamorza ahumada

Aquí jugamos con sabores más decididos. Setas variadas (champiñones, setas de chopo, pioppini), salteadas ligeramente, sobre una base de mozzarella y finas lonchas de scamorza ahumada. Una pizca de pimienta negra y al horno.

¿Qué la hace interesante? La mezcla de texturas y el aroma ahumado que evoca de inmediato el otoño. Perfecta con una copa de vino tinto.

Pinsa con crema de setas y avellanas tostadas

Una idea diferente. Unta sobre la base una crema de setas (casera, con setas salteadas y un poco de ricotta o queso cremoso), luego decora con láminas de setas y un toque crujiente de avellanas tostadas picadas.

¿Por qué funciona? Porque es cremosa, sabrosa y tiene ese detalle extra que marca la diferencia. Ideal para quienes disfrutan experimentando.

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