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Pinsa con Burrata: 5 Recetas Sorprendentes para Impresionar a Tus Amigos

Seguimos con nuestra serie de recetas –o mejor dicho, de ingredientes para tus recetas– con un enfoque especial en la burrata. La Pinsa y la burrata forman una pareja perfecta: por un lado, una base crujiente y ligera; por otro, un corazón cremoso y fresco que se derrite en la boca.

Lo mejor es que puedes combinarla de mil formas diferentes: con embutidos, con vegetales, en versiones clásicas o gourmet. Así que te compartimos algunos datos sobre este ingrediente estrella, seguidos de 5 ideas sencillas (pero muy efectivas) para preparar una Pinsa con burrata que nadie olvidará.

Burrata: Todo lo que Debes Saber

La burrata es uno de esos ingredientes que enamoran al primer bocado. Delicada, cremosa y nunca excesiva, aporta un toque de frescura y placer a cualquier plato. Pero antes de pasar a las recetas, hagamos un repaso: ¿de dónde viene esta maravilla y por qué la recomendamos con la Pinsa?

¿Qué es la burrata y de dónde proviene?

La burrata es un queso fresco de pasta hilada típico de Apulia (Andria), nacido a principios del siglo XX. Es una pequeña joya de la tradición quesera: en el exterior, una bolsa de mozzarella; en el interior, un relleno de nata y tiras de mozzarella hilada, conocido como stracciatella. El contraste entre la firmeza de la capa exterior y la cremosidad del corazón es lo que la hace tan especial y deliciosa.

Como muchas delicias culinarias, nació para aprovechar los restos del proceso de elaboración de mozzarella. Los queseros mezclaban los recortes con nata fresca y los envolvían en una fina capa de pasta hilada. El resultado: un queso simple pero genial que hoy es un emblema de la cocina italiana.

Diferencia entre burrata y stracciatella

Muchas veces se confunden, pero no son lo mismo. La stracciatella es el relleno de la burrata: nata fresca con tiras de mozzarella, servida sin la envoltura externa. Ideal como topping rápido para Pinsa, pasta o verduras.

La burrata, en cambio, es más visualmente impactante: perfecta para presentaciones donde el efecto «wow» cuenta. Cortarla y ver cómo se derrama el relleno es un placer tanto para quien cocina como para quien come.

Un equilibrio que conquista

La burrata tiene un sabor pleno pero equilibrado. No es salada, ni ácida, ni intensa. Es un queso reconfortante, que agrada a todo tipo de paladares, incluso a quienes no son fanáticos de los lácteos fuertes. Su fuerza está en su suavidad, frescura y en su capacidad para realzar los sabores con los que se combina.

También es muy versátil: se adapta tanto a platos ligeros y veraniegos como a combinaciones más sofisticadas. ¿Su secreto? Nunca tapa, siempre realza.

Combinaciones perfectas y valores nutricionales

La burrata se disfruta mejor en crudo. Va de maravilla con la Pinsa, pero también con pasta, verduras, embutidos o incluso frutas. En cada caso, encuentra su equilibrio.

Algunas combinaciones ideales:

  • Mortadela, con pistacho o trufa
  • Jamón crudo suave, como Parma o San Daniele
  • Tomates cherry, frescos o confitados
  • Verduras a la parrilla
  • Higos, duraznos o fresas para contrastes agridulces

Desde el punto de vista nutricional, la burrata es un queso rico: unas 250 calorías por cada 100 gramos, con 20–25 gramos de grasa, parte de ellas saturadas. También contiene buenas proteínas, calcio y vitamina B12. No es para todos los días, pero sí perfecta para un momento especial y equilibrado.

Pinsa con Burrata: 5 Recetas Creativas para Probar Ya

¿Tienes una burrata y quieres usarla en una Pinsa? Excelente idea. Pero no te limites a untarla por encima: aquí van cinco combinaciones probadas (algunas más atrevidas) que te harán quedar genial con el mínimo esfuerzo. Y antes de empezar, una regla clave: ¡la burrata siempre se agrega después de hornear, nunca va al horno!

Pinsa con Mortadela y Burrata: un Clásico que Nunca Falla

Empezamos con un gran amor italiano: la burrata y la mortadela. La combinación funciona porque contrapone la cremosidad fresca con el sabor dulce y aromático. Coloca la burrata sobre la Pinsa recién horneada, añade lonchas finas de mortadela (mejor si no están frías) y termina con pistachos picados o ralladura de limón. ¿Quieres ir más allá? Dos gotas de miel, ni una más.

Pinsa con Burrata y Tomates Cherry: Ligera, Fresca, Deliciosa

La más simple, pero también la más inteligente. Mientras se hornea la Pinsa, saltea unos tomates cherry con aceite y orégano, o úsalos frescos, cortados y condimentados previamente. Una vez lista la base, reparte la burrata en trozos, añade los tomates y unas hojas de albahaca. Extra: orégano fresco y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.

Pinsa con Burrata y Jamón Crudo: Dulce y Salado en Armonía

Otro acierto basado en el contraste. Hornea la Pinsa con un poco de aceite y si quieres, una pizca de pimienta negra. Al sacarla, añade la burrata y luego el jamón crudo – mejor si es suave, como Parma o San Daniele. Para un toque especial, unas láminas de higo fresco o unas gotas de crema de balsámico.

Pinsa con Burrata, Verduras Asadas y Láminas de Parmesano

¿Buscas una opción vegetariana pero sabrosa? Esta es la tuya. Asa calabacines, pimientos y berenjenas (en rodajas finas), condimenta con aceite y sal. Cubre la Pinsa caliente con las verduras y la burrata, y termina con láminas de parmesano y un poco de pimienta. Bonita, rica y ligera.

Pinsa con Burrata, ‘Nduja y Miel: Para Sorprender con Contrastes

Entramos en terreno gourmet. Hornea la base de la Pinsa sin nada. Una vez lista, unta un poco de ‘nduja (¡con moderación!), añade la burrata y remata con dos gotas de miel. La burrata suave equilibra el picante de la ‘nduja y el dulzor de la miel. ¿Quieres más textura? Añade nueces troceadas. ¡Prepárate para dejar a todos con la boca abierta!

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