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Cocción de la Pinsa: 6 errores que debes evitar

Cocinar una Pinsa es realmente sencillo: bastan unos minutos para llevar a la mesa un plato fiel a la idea original de Corrado Di Marco.

Ni siquiera es imprescindible usar el horno: una sartén, una freidora de aire o una plancha funcionan perfectamente si se utilizan bien. Si buscas una guía práctica, aquí encontrarás los consejos esenciales.

Cocinar la Pinsa es fácil, pero precisamente por eso es fácil cometer algunos errores. A lo largo de los años hemos visto muchos —quizá demasiados— y por eso hemos reunido algunos consejos útiles para evitarlos.

Meter la Pinsa en el horno frío

Es uno de los errores más comunes, porque el hambre y las prisas son una combinación peligrosa.

La Pinsa debe entrar en un horno ya caliente. Así la humedad se evapora rápidamente, la base se seca correctamente y queda crujiente por fuera y ligera por dentro.

Si el horno está frío o templado, el agua se evapora lentamente, la Pinsa se calienta sin estructurarse bien y el resultado es menos fragante y más blando al morder.

Ajustar una temperatura incorrecta

Lo indicamos claramente en el envase: temperatura alta (240–250 °C) y tiempo corto, normalmente unos 5 minutos. El tiempo puede variar según los ingredientes: una base sencilla estará lista antes, mientras que ingredientes más húmedos pueden necesitar un minuto adicional.

Sin embargo, a menudo se “interpreta” esta indicación y se piensa que cocinar a menor temperatura durante más tiempo da el mismo resultado.

No es un desastre: la Pinsa seguirá siendo comestible. Pero no estará en su mejor versión.

Si puedes, respeta la temperatura recomendada: el calor alto permite que la humedad se evapore rápidamente y se obtenga la estructura y el crujiente característicos de la Pinsa Romana.

Cocinar más tiempo a menor temperatura hace que la humedad se evapore lentamente: la base se seca sin llegar a quedar realmente crujiente. Es una diferencia sutil, pero perceptible.

Añadir todos los ingredientes a la vez

Aquí el entusiasmo puede jugar una mala pasada. Se pone todo encima y se hornea. Es cómodo, pero no siempre es la mejor opción.

Hay que distinguir entre ingredientes que necesitan cocción y los que es mejor añadir al final. Tomate y mozzarella pueden ir al horno; embutidos, quesos delicados y verduras frescas se disfrutan más añadidos después.

Poner todo junto libera demasiada humedad, hace la Pinsa más pesada y tapa los sabores. Con un paso más, el resultado es mucho mejor.

Usar siempre bandeja, incluso teniendo rejilla

La bandeja es práctica, pero no siempre ideal. El calor llega peor a la base y queda más blanda, salvo que se use piedra de hornear.

Si puedes, utiliza una rejilla: el aire circula mejor y la cocción es más uniforme y crujiente. Si solo tienes bandeja, déjala calentarse en el horno antes de colocar la Pinsa.

Subir demasiado el fuego al cocinar en sartén

Cuando hace calor, encender el horno no siempre apetece. La sartén es una buena alternativa, pero subir demasiado el fuego quema la base.

Mejor fuego medio y un poco más de tiempo. Así la base queda crujiente sin quemarse y el calor llega también a los ingredientes.

Cocinarla congelada sin ajustar el tiempo

El hambre aprieta, la Pinsa está en el congelador y la tentación es clara: directamente al horno.

¿Se puede? Sí, pero no con el mismo tiempo.

Si está congelada, normalmente necesitará unos 2 minutos más para descongelarse y recuperar su aroma.

¿Cómo saber si está lista? Mira y toca: la base debe estar caliente y seca, especialmente por debajo. Si aún está blanda o pálida, déjala un poco más.

Pocos errores, grandes resultados

La Pinsa Di Marco es fácil de preparar, y eso forma parte de su éxito. Evitar algunos errores comunes basta para disfrutarla al máximo, independientemente del método de cocción.

Un poco de atención a los detalles —tiempo, temperatura e ingredientes— y se entiende por qué la Pinsa Romana funciona tan bien también en casa.

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