En este blog solemos centrarnos en recetas rápidas, ligeras y sabrosas. Esta vez haremos una pequeña excepción: el sabor y la ligereza se mantienen, pero nos tomamos un poco más de tiempo. ¿Por qué? Porque preparar pesto requiere algunos minutos más, a menos que optes por el camino más fácil —y totalmente legítimo—: comprarlo ya hecho.
Descubramos el pesto: qué es, de dónde viene y cómo se prepara
La palabra pesto proviene del verbo italiano «pestare», que significa machacar y mezclar ingredientes en un mortero. El pesto no es solo una receta, sino una técnica de cocina con raíces antiguas en Italia. Se prepara de muchas maneras, pero la versión más conocida es, sin duda, el pesto genovés: albahaca fresca, piñones, queso, ajo y un buen aceite de oliva virgen extra. Una receta convertida en símbolo mundial de la cocina italiana.
Como mencionábamos, el pesto no es solo genovés. Cada región de Italia tiene su propia variante, basada en los ingredientes típicos del territorio. En Sicilia encontramos el pesto alla trapanese, con tomate y almendras, o el de pistacho de Bronte, verde brillante y súper cremoso. En Puglia y Calabria se usa a menudo tomate seco, mientras que en el norte hay versiones con rúcula, col negra o nueces.
Pesto genovés: origen y tradición
El pesto genovés, tal como lo conocemos hoy, se remonta al siglo XIX, aunque sus raíces son más antiguas y provienen de preparaciones ligures con hierbas aromáticas y quesos curados. Era un condimento campesino, fácil de conservar y muy nutritivo.
Con el tiempo, la calidad de sus ingredientes sencillos pero locales lo convirtió en una excelencia gastronómica reconocida internacionalmente. Hoy en día, hay recetas con pesto populares en Francia, Alemania, Estados Unidos e incluso Asia.
La receta tradicional del pesto genovés incluye:
- Albahaca fresca, preferiblemente de Prà (barrio de Génova con un microclima ideal);
- Piñones;
- Parmigiano Reggiano y/o pecorino;
- Ajo;
- Aceite de oliva virgen extra;
- Una pizca de sal.
Trabajados en frío, estos ingredientes liberan todo su aroma y dan como resultado una crema verde intensa y de textura aterciopelada.
Pesto alla trapanese: la versión siciliana
Fruto del encuentro entre mar y tradición, esta versión siciliana del pesto nació del intercambio entre marineros ligures y sicilianos. Mantiene la filosofía del genovés, pero con ingredientes locales: almendras y tomates frescos en lugar de piñones, y aceite siciliano para unir todo.
El resultado es una salsa auténtica y rústica, perfecta para pastas cortas como las tradicionales busiate.
Pesto de pistacho: la joya de Bronte
Otra variante muy apreciada en Sicilia proviene de Bronte, tierra de los pistachos con DOP. Aquí, el verde de la albahaca se sustituye por el de los pistachos, mezclados con queso, ajo y aceite de oliva para crear una crema densa, de sabor elegante y ligeramente dulce. Es un condimento versátil, ideal con pasta, pero aún mejor con pescado o sobre pan tostado (¡o mejor aún, sobre una Pinsa!).
Pinsa con pesto genovés: la combinación perfecta + 4 recetas irresistibles
Pinsa y pesto parecen hechos el uno para el otro. ¿Pero cuál elegir? Aquí optamos por el más emblemático: el pesto genovés, símbolo de la cocina de Liguria, y añadimos una variante con pesto de pistacho.
Para obtener el mejor resultado, recuerda dos reglas clave:
- El pesto debe añadirse después de hornear la Pinsa, para no arruinar su color, aroma y textura.
- El pesto genovés es intenso y aceitoso: úsalo con moderación. Lo ideal es no extenderlo, sino distribuir pequeñas gotas con una cucharilla para un efecto equilibrado y visualmente atractivo.
Una cucharada de pesto genovés (aprox. 20 g) aporta unas 100 kcal. No es poco, pero con una base de Pinsa ligera y buenos ingredientes frescos, el plato se mantiene equilibrado.
Veamos ahora 4 recetas irresistibles con Pinsa y pesto, cada una con un toque especial.
Pinsa con pesto genovés y tomates cherry
Una de las combinaciones más frescas y sencillas. Horneas la base de la Pinsa durante 5 minutos hasta que esté crujiente, la dejas templar un poco y añades el pesto con una cucharilla, seguido de los tomates cherry cortados a la mitad, ligeramente salados y con poco aceite.
El contraste entre la crema aromática del pesto y la acidez dulce del tomate es perfecto. Una Pinsa que huele a costa ligur y se prepara en un instante. Para un toque fresco, prueba con ralladura de limón.
Pinsa con pesto y mortadela
El pesto genovés se combina aquí con la untuosidad de la mortadela. Lo importante es el orden: hornea la base, deja que se enfríe unos minutos, añade el pesto en frío y coloca las lonchas de mortadela ligeramente dobladas para dar volumen.
La grasa de la mortadela se funde con el pesto en una mezcla irresistible. Si quieres más sabor y textura, añade granillo de pistacho. Ideal para un aperitivo gourmet o una cena especial.
Pinsa con pesto y mozzarella
Una combinación clásica que nunca falla. Hornea la base con mozzarella para que se derrita, luego añade el pesto en gotas, decora con albahaca fresca y sirve al momento.
Mejor usar fiordilatte bien escurrido o mozzarella de búfala para más sabor. El pesto, al añadirse en frío, realza el plato sin cubrir el sabor del queso. Perfecto para los amantes de los sabores sencillos.
Pinsa con pesto de pistacho
Aquí cambiamos totalmente el enfoque: el pesto de pistacho es una receta siciliana sin relación directa con el pesto genovés, salvo por su textura cremosa y uso del aceite. Se elabora con pistachos (de Bronte o de alta calidad), a los que se pueden añadir ricotta, queso rallado y especias.
El resultado es una crema dulce-salada que combina de maravilla con mortadela, burrata, speck o stracciatella. Basta con hornear la base, dejarla templar y distribuir el pesto en pequeños montones, alternando con los otros ingredientes.
Una opción audaz y sofisticada, ideal para sorprender con un plato gourmet. Y si añades miel o ralladura de naranja, el resultado será aún más especial.









