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Pinsa con Patatas: Una Combinación Atemporal – 4 Recetas Deliciosas

Si bien es cierto que la pinsa es una base perfecta para crear recetas sabrosas en pocos minutos, ¿qué mejor que combinarla con patatas, un ingrediente querido por todos? Ya sean crujientes o suaves, protagonistas o acompañamiento, las patatas pueden transformar una pinsa en una pequeña obra maestra. En este artículo te damos ideas rápidas y deliciosas, ideales para quienes empiezan con la base de pinsa de Di Marco.

Las Patatas: un Ingrediente Versátil y Natural

Las patatas no son solo una guarnición: son un ingrediente versátil capaz de convertirse en platos únicos y llenos de sabor. ¿Qué las hace tan especiales? Su textura: pueden ser crujientes si se hornean o fríen, o cremosas y suaves si se hierven o machacan. Esto las hace ideales para muchas preparaciones, incluida la pinsa con patatas.

Además, las patatas absorben muy bien los sabores, permitiendo combinaciones intensas y contrastes sorprendentes. Patatas con salchicha, con romero, con mozzarella… las posibilidades son infinitas. En una pinsa, pueden ser las protagonistas o complementar otros ingredientes más potentes, aportando una textura única y un sabor envolvente. Son calóricas, sí, por lo que hay que consumirlas con moderación, pero su sencillez y autenticidad hacen que sigan gustando a todos.

Pinsa con Patatas: 4 Recetas Clásicas

Pasemos ahora a las recetas. Las patatas son deliciosas y versátiles, pero no siempre fáciles de combinar. Su sabor delicado puede quedar oculto junto a ingredientes muy fuertes, y la combinación de carbohidratos puede resultar pesada. Por eso es importante dosificarlas bien y combinarlas con inteligencia. Con el tiempo han surgido combinaciones ideales, que recomendamos como punto de partida. Después, ¡deja volar tu creatividad!

Pinsa con Patatas y Salchicha

La combinación de patatas y salchicha es un clásico atemporal. El sabor intenso de la salchicha contrasta con la suavidad de las patatas, creando un equilibrio delicioso.

Para prepararla, precalienta el horno a 220 °C. Lava bien las patatas, córtalas en rodajas finas y condiméntalas con un chorrito de aceite de oliva virgen extra, sal y unas hojas de romero. Colócalas sobre la base de pinsa de forma uniforme, sin superponerlas demasiado. Desmenuza la salchicha directamente encima. Hornea durante unos 10 minutos, hasta que la salchicha esté bien cocida y las patatas doradas y crujientes. Al sacarla del horno, añade un chorrito más de aceite en crudo y sirve caliente.

Pinsa con Patatas y Mozzarella

Una combinación sencilla y cremosa que gusta a todos. Las patatas se vuelven suaves y la mozzarella se funde creando una mezcla irresistible. Prueba con mozzarella de búfala para un sabor más intenso.

Empieza pelando y cortando las patatas en rodajas finas. Hiérvelas durante unos cinco minutos en agua con sal. Escúrrelas y déjalas enfriar un poco. Colócalas sobre la base de pinsa en una capa uniforme. Añade las rodajas de mozzarella (de búfala si se desea). Hornea entre 6 y 8 minutos, hasta que el queso se derrita completamente y las patatas estén tiernas pero firmes. Termina con un poco de aceite de oliva virgen extra y una pizca de pimienta negra recién molida.

Pinsa con Patatas y Romero

Un gran clásico que evoca los aromas de las focaccias rústicas. Las patatas absorben el perfume del romero, logrando una mezcla de sabores equilibrada y sabrosa.

Precalienta el horno a 220 °C. Pela las patatas y córtalas en rodajas muy finas, casi transparentes. Mézclalas en un bol con aceite de oliva, sal y abundante romero fresco. Remueve con cuidado. Distribúyelas sobre la base precocida de la pinsa sin que se superpongan demasiado. Hornea durante 6–7 minutos hasta que estén doradas y crujientes. Al salir del horno, añade un chorrito de aceite y, si quieres, una pizca de sal gruesa para un acabado rústico.

Pinsa con Patatas, Scamorza y Speck

Para los amantes de los sabores ahumados, esta es la pinsa ideal. La dulzura de las patatas contrasta con el sabor fuerte del queso scamorza y el speck, creando un equilibrio irresistible. Eso sí, dosifica bien los ingredientes para que las patatas no pierdan protagonismo.

Corta las patatas en cubitos pequeños y saltéalos en una sartén con un poco de aceite hasta que estén dorados y crujientes. Mientras tanto, corta la scamorza en lonchas finas y el speck en tiras. Distribuye los cubitos de patata sobre la base de pinsa precocida, añade la scamorza y luego el speck. Hornea durante 5 minutos: el queso se derretirá y el speck quedará ligeramente crujiente. Sirve enseguida para disfrutar al máximo del contraste entre dulce y ahumado.

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